Esta charla se presentó a una audiencia local través de TEDxRíodelaPlata.
Mostrando entradas con la etiqueta aprendermatemática. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendermatemática. Mostrar todas las entradas
sábado, 18 de julio de 2015
Eduardo Sáenz de Cabezón: Math is forever
Eduardo Sáenz de Cabezón links science with humor and stories.
Full bio
Esta charla se presentó a una audiencia local través de TEDxRíodelaPlata.
Esta charla se presentó a una audiencia local través de TEDxRíodelaPlata.
sábado, 4 de julio de 2015
Por qué aprender matemática
Mientras describo, por ejemplo, la función logaritmo,
un alumno levanta la mano y dice: "Profe, ¿y esto para qué me va a
servir?". ¿Cómo le explico que la única vez en mi vida que usé un logaritmo fue para elegir mi AFJP?
La
pregunta también surge regularmente en cuanto uno menciona el nombre
del teorema que se propone explicar. Es una muy buena pregunta. Y no
sólo para el alumno, ya que el profesor también debe saber para qué
enseña matemática y, en consecuencia, qué ha de enseñar y cómo conviene
hacerlo.
Sí, claro, la matemática es muy útil. Es fácil mostrar
ejemplos. Sin matemática no habría autos, remedios, teléfonos,
encuestas, tomografías... No habría transporte, ni finanzas ni
comunicación ni producción de casi nada. Pero la respuesta no es ésa,
porque el chico quiere saber para qué le va a servir la matemática a él,
no para qué le va a servir al mundo moderno.
Para algunos -los
que en su vida profesional se ocuparán del diseño o la gestión de las
actividades mencionadas arriba-, la respuesta es que una parte de lo que
están aprendiendo será una herramienta en su quehacer cotidiano o será
el sustento teórico necesario sobre el que construirán otras
herramientas más especializadas. De éstos, a los más creativos la
matemática les resultará más útil por aquello de que uno termina echando
mano a lo que sabe, y cuanto más sepa, mejor.
Pero hay otra parte
de la respuesta sobre la utilidad de aprender matemática que debería
ser aplicable absolutamente a todos, y reside en el poder formativo que
tiene su estudio. Aquí no se trata de descubrir la pólvora: Platón
exaltaba ese poder formativo en La República.
Consideremos
el siguiente testimonio: "Finalmente me dije: jamás seré abogado si no
entiendo lo que significa demostrar; dejé Springfield y regresé a casa
de mi padre, donde permanecí hasta que pude demostrar cada Proposición
de los seis libros de Euclides. Entonces supe lo que significa
demostrar, y volví a mis estudios de leyes". Abraham Lincoln llegó a ser
mucho más que un buen abogado, y aunque no afirmo que fue porque
estudió a Euclides, lo cierto es que cuando uno lee sus cartas y
discursos percibe claramente una mente con una sólida formación
matemática. Más cerca, Manuel Belgrano fue un gran impulsor de la
matemática, a la que consideraba "la llave maestra de todas las ciencias
y artes".
Se me dirá que mis ejemplos son del siglo XIX y que hoy
en día se requieren habilidades distintas. No lo creo. Mirar dos
pantallas a la vez mientras se habla de una cosa, se escribe otra
paseando los dedos sobre un teclado y se toma una decisión puede ser una
habilidad útil para un piloto de caza, pero los demás nos vemos
enfrentados diariamente a problemas sutiles y complejos que requieren
nuestra atención indivisa y para los cuales tenemos, por suerte,
bastante más de tres segundos. "La educación es lo que queda tras haber
olvidado todo lo que se nos enseñó", dijo Albert Einstein. Y la
matemática, cuando se enseña bien, deja hábitos y habilidades
intelectuales básicos, esenciales para cualquier persona y de indudable
valor social.
¿Por qué es formativa la matemática? En primer
lugar, por su estructura lógica. Para hacer matemática (demostrar algo,
resolver un problema) se necesitan muy pocos conceptos, pero bien
definidos y que se han de manejar con un discurso razonado y despojado
de prejuicios. Será importante distinguir lo esencial de lo accesorio,
buscar analogías, cambiar el punto de vista y captar relaciones
escondidas. Todo esto ha de producirse dentro de una frontera delimitada
por reglas claras. Reglas que no admiten doblez ni excepción.
En
segundo lugar, por la creatividad que fomenta. Porque dentro de esas
fronteras bien delimitadas que acabo de mencionar reina la libertad más
absoluta. Vale todo. Sobra lugar para la imaginación y la creatividad
(hay, por dar un ejemplo, más de 350 demostraciones del Teorema de
Pitágoras). Nos guiamos por nuestra intuición y sentido estético. Así,
la matemática es personal. Tanto que no pocas veces, cuando se lee un
teorema se adivina la mano del autor tal como se adivina al pintor
cuando se mira su obra.
En tercer lugar, la matemática obliga a la
honestidad. Es difícil engañar a otros sin engañarse antes uno mismo, y
en matemática esto simplemente no se puede: los desvíos, las
falsedades, no encuentran lugar. Existe la posibilidad de error, pero
esos errores nos explotan en la cara. La cuenta da lo que da, y si no
nos gusta el resultado habrá que reconocer que tiene una existencia
propia que escapa a nuestra preferencia y a nuestra voluntad.
En
cuarto lugar, la matemática enseña paciencia, tenacidad y la aceptación
de los tiempos humanos. Las máquinas son muy rápidas, pero ninguna
piensa ni puede generar una idea. Para eso hace falta sopesar
alternativas, dejarlas decantar, encontrar un camino, seguirlo y, cuando
falle, buscar otro. "Que venga la inspiración no depende de mí. Lo
único que puedo hacer es asegurarme de que me encuentre trabajando",
decía Pablo Picasso. Lo mismo enseña el hecho de enfrentarse con un buen
problema matemático.
Por último, la matemática nos hace humildes.
Porque en ella encontramos todos, tarde o temprano, los límites claros
de nuestra fuerza y habilidad. Límites que se podrán superar con tiempo,
esfuerzo y estudio ¡y esto también es formativo! Pero siempre para
encontrar, más allá, nuestros nuevos límites.
Discursos razonados,
reglas claras sin excepción, libertad dentro de la ley, creatividad,
honestidad, paciencia y humildad no son cosas que nos estén sobrando hoy
a los argentinos. Así, llega la respuesta a la primera pregunta: "Esto
te va a servir para ser más humano, mejor ciudadano y mejor persona".
Extraído de lanacion.com
El autor es Ignacio Zalduendo: matemático, investigador del Conicet y vicerrector de la Universidad Torcuato Di Tella.
viernes, 3 de julio de 2015
¨Matemáticas, ¿para qué os quiero?¨
"Matemáticas, ¿para qué os quiero?", Clara Grima from CRFP CLM on Vimeo.
Ponencia de Clara Grima en el evento "La Ciencia en el Aula II (Naukas en Castilla-La Mancha)" evento del 27 de abril de 2015 celebrado en el CRFP.
Son precisamente las cosas que “no valen para nada” las que nos hacen
más humanos y las que conforman aquello que llamamos Cultura, así con
mayúsculas. Que hay materias con tantos siglos de antigüedad que no
necesitan justificarse a sí mismas.
Quizá esta actitud no sea la más pedagógica. La otra respuesta posible es armarse de paciencia y comenzar a detallar todas las aplicaciones y las razones de por qué estudiamos lo que estudiamos.
Quizá esta actitud no sea la más pedagógica. La otra respuesta posible es armarse de paciencia y comenzar a detallar todas las aplicaciones y las razones de por qué estudiamos lo que estudiamos.
En el vídeo de la ponencia de Clara Grima “Matemáticas,
¿para qué os quiero?”, por el título de la misma puede inferirse que
pertenece al segundo tipo de respuesta sobre la utilidad de lo que se
explica, que naturalmente en el caso de las Matemáticas es una respuesta
casi infinita.
Referencias: naukas.com
Clara Grima es Doctora en Matemáticas y Catedrática (CEU) del Departamento de Matemática Aplicada I de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla.
Un simple motivo para aprender Matemáticas
Corto PIPAS from Manuela Moreno on Vimeo.
Ganador de los premios al mejor Guión y a la mejor dirección en la XI Edición del Notodofilmfest y nominado a los premios Goya 2014.
Protagonizado por Marta Martín y Saida Benzal. Guión y Dirección Manuela Moreno
Foto: Jon Corcuera. Productora: MOMENTO. Más info: cortopipas.blogspot.com.es/
Además tuvo otras cuatro nominaciones: Mejor película, Mejor Actriz, Premio del Público y Corto más visto.
Probablemente todo el mundo ha oído alguna vez el dicho “La ignorancia es atrevida”.
Y casi todos estamos de acuerdo y asentimos, pensando siempre en los
demás. Porque nosotros nunca somos los ignorantes, son los demás. En
este corto asistimos a la conversación entre dos amigas, dos chicas
perfectamente reconocibles a nuestro alrededor, dos chicas que
comparten sus preocupaciones a la vez que una bolsa de pipas.
Probablemente pensemos que viven una existencia elemental, demasiado
elemental, sin grandes expectativas, sin demasiados objetivos. Son simples, en una palabra. Y nos
hacen gracia, nos dibujan una sonrisa e incluso a algunos provoca una
carcajada.
Con este sencillo corto, aunque lleno de matices, la realizadora nos
radiografía perfectamente la sociedad en que vivimos. Aparte de lo dicho
ya, nos encontramos con la intolerancia ante lo que opinan los demás si
no estamos de acuerdo (“... desde que se ha metido a ESO está todo el día a su bola”. [...] Y además ¿para qué, si va a seguir siendo un panadero toda su vida? Está aprendiendo inglés y “tó”. [...] Recibe a las clientas diciendo “gud monin” y a mi me da una vergüenza ajena terrible porque además lo pronuncia fatal”; aquí me viene a la cabeza otro célebre aserto de Gracián: “El primer paso a la ignorancia es presumir de saber”),
la cizaña que mete la amiga que de principio parecía querer ayudarla
pero que poco a poco lo que quiere es enterarse, y por supuesto la
amplia incultura de ambas.
La canción que suena al final, Lollipop (Piruleta, en castellano), viene a apuntalar el carácter elemental de las protagonistas. Aprovechando la circunstancia se podría haber incluido que el teléfono
no dejara de sonar por mucho que ella lo apagara, en referencia al
malware Lollipop (aunque sólo afecte que se sepa a los ordenadores) y que nuevamente ellas echaran la culpa de ello al pobre Paco el panadero. En una entrevista a Manuela Moreno, relata:
En realidad cuando me viene una historia a la cabeza, no lo hago con la pretensión de transmitir algo, tan sólo de retratar un instante de la vida de unos personajes. Siempre creo que las historias las termina cada espectador con la lectura que haga de ellas. En el caso de Pipas, me apetecía contar cómo dos amigas hablan de sus cosas mientras comen pipas sin apenas vocalizar. Entre ellas se entienden perfectamente, pero el espectador no se entera absolutamente de nada, así que el corto inicialmente iba subtitulado en castellano. Esa era la coña. Pero esta opción la tuve que desechar, ya que en el festival Notodofilmfest, los cortos tienen que estar subtitulados en inglés, y entonces poner los dos subtítulos sería un poco locura, no quedaría claro el concepto, así que las hice vocalizar un “poco” más y jugué con el título. A partir de ahí, me vino la idea de lo de Pi.
Manuela Moreno es licenciada en Arte Dramático por la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia (ESAD), completando sus estudios en la Escuela de Cinematografía y Audiovisuales de la Comunidad de Madrid (ECAM) y en el Instituto Cinematográfico de Madrid (N.I.C).
Referencia: divulgaMat RSME
Suscribirse a:
Entradas (Atom)